Fuerza y elegancia PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 18 de Mayo de 2011 15:43

La fuerza expresiva del hormigón a la vista juega un papel protagónico en los edificios de un gran número de ciudades en el mundo, y la región de América Central y el Caribe no son la excepción.

Por: Arq. Kathy MacDonald

 

Existe un material con el que es posible lograr desde formas sencillas hasta configuraciones complejas, que puede lucir grácil y liviano pero también se presta para volumetrías masivas de carácter pétreo, que es moldeable para delinear curvas y volúmenes sinuosos, sin renunciar a la construcción de carácter rígida, propia de geometrías regulares, que puede crear ángulos ortogonales o variaciones de dirección en los planos, que incorpora el cerramiento, la estructura y el acabado; que sirve para construir muros, paredes, cubiertas, entrepisos y elementos escultóricos; que puede ser usado en edificios públicos y privados, grandes y pequeños; que tiene la facultad de presentar una superficie sobria y libre de ornamentos, aunque también puede ornamentarse con el mismo material; que sin aplicaciones externas puede cambiar su color o variar su textura y libera al usuario de la obligación de pintar cada año sin perder su buen aspecto.

 

Nos referimos al concreto expuesto, que ofrece todas estas posibilidades y más, porque es un material que puede fabricarse en casi cualquier lugar del mundo, lo que lo convierte en una solución universal y además tiene propiedades estructurales que permiten grandes luces horizontales, como en los puentes de gran envergadura, así como considerables alturas en rascacielos, con la ventaja adicional de no requerir acabados externos, lo que facilita la construcción y el mantenimiento, con admirables resultados estéticos.

 

Es también un material con tres aspectos. El sólido, constituido por los agregados y el cemento, actúa de diferente forma. En el material grueso predomina la acción de pesantes, mientras que el cemento y los agregados muy finos tienen una actividad superficial. En el aspecto líquido, el agua, indispensable para la trabajabilidad y la hidratación del cemento, discurre por los capilares y modifica la situación del concreto. Finalmente, en el plano gaseoso, el aire afecta la resistencia del material.

 

A escala micro, los diferentes compuestos de hidratación del cemento contribuyen con distintas tonalidades a la apariencia del material. La arena fina, que como todo agregado está formada por partículas de diferente mineralogía, puede aportar por esta razón variaciones apreciables en la coloración.

 

El agua es el componente del concreto que entra en contacto con el cemento, para proporcionarle propiedades de fraguado y endurecimiento, con el fin de formar un sólido compacto con los agregados. El proceso de hidratación desencadena una serie de reacciones que terminan entregando al material sus propiedades físicas y mecánicas.

 

Saga del concreto

 

El origen del cemento es milenario y a través del tiempo se ha perfeccionado su uso. Algunas de las grandes obras de vivienda e infraestructura, que pertenecen a los momentos más relevantes de la historia del ser humano, se construyeron con este material, que fue un verdadero motor del desarrollo de la humanidad.

 

Los elementos más antiguos de los que se tiene conocimiento sobre el uso de mezclas cementantes datan de los años 7000 a 6000 a. de C., pues en Israel y la antigua Yugoslavia se encontraron vestigios de los primeros pisos de concreto realizados a partir de calizas calcinadas.

 

Posteriormente, cerca del año 2500 a. de C., se emplearon mezclas de calizas y yesos calcinados para pegar los grandes bloques de piedra de las pirámides de Giza en Egipto y años después estas mezclas comenzaron a ser utilizadas como un material estructural.

 

En el Mediterráneo occidental, cerca del año 500 a. de C., los griegos adoptaron el arte de hacer concreto y más tarde, en el año 300 a. de C., los romanos copiaron algunas técnicas para construir varias de sus obras, entre ellas el Foro Romano. Durante el siglo 11 a. de C., en Puzzoli, se mezcló caliza calcinada con finas arenas de origen volcánico, lo que originó el cemento puzolánico. Esta mezcla fue empleada en la construcción del Teatro de Pompeya, en el año 75 a. de C.

 

Posteriormente, utilizando rocas de origen volcánico como agregado liviano y jarrones de barro incrustados para aligerar el concreto, se construyó el Coliseo Romano y el domo del Panteón, con casi 50 metros de diámetro.

 

Con la caída del Imperio Romano, el uso del concreto desapareció y fue recuperado por los ingleses, pasada la mitad del segundo milenio de la era común. Su protagonismo en la construcción creció luego de la Revolución Industrial y se impuso como uno de los materiales predilectos en la era moderna, por su versatilidad y la facilidad de acceso a sus componentes en casi cualquier lugar del mundo, hasta llegar a ser una de las soluciones constructivas más usadas en la actualidad.

 

En 1837, el inglés JB White construyó una casa completamente de hormigón y en 1856, el industrial francés Francois Coignet patentó las barras de tracción de hierro, que envueltas en una masa de cemento, marcaron el comienzo de la construcción con concreto reforzado, en la que el cemento envuelve al hierro como la musculatura al esqueleto, y a su vez el hormigón protege al hierro del fuego que lo puede debilitar.

 

La capacidad del concreto para realizar los esfuerzos de compresión, que se refuerza con la que tiene el hierro para los de tensión, logra la distribución de fuerzas de tracción y presión dentro del hormigón, lo que lo hace uno de los materiales más resistentes. Con él se han construido puentes de amplias luces, rascacielos de gran altura, diversos sistemas prefabricados y urbanizaciones completas.

El Movimiento Moderno impuso la estructura desnuda, con fachadas despojadas de todo ornamento y la primacía del concepto funcional. Una arquitectura tan austera en los detalles pero tan rica en el manejo volumétrico y espacial exigió una sensibilidad especial en el diseño. Partiendo de estos elementos, Le Corbusier intensificó la búsqueda de soluciones arquitectónicas expresivas y prefirió trabajar con el hormigón grueso y basto del encofrado, al que le atribuyó la dignidad de “un rostro cubierto de arrugas”. También Louis Khan trabajó casi exclusivamente con hormigón.

 

Las utopías que inspiraron a los arquitectos europeos en la época de la I Guerra Mundial se concretaron con el Expresionismo, que dio origen a una creatividad sin precedentes en el hormigón, con arquitectos como Erick Mendelsohn, que marcaron la pauta para las grandes obras del Neo-expresionismo, como la Terminal TWA del Aeropuerto JF Kennedy, de Eero Saarinen y el Teatro de la Ópera de Sidney, de Jorn Utzon.

 

El hormigón a la vista o concreto expuesto es un legado de la II Guerra Mundial, que definió el acabado de la superficie edilicia en toscos volúmenes brutalistas, sin complicadas aplicaciones ni altos costos de mantenimiento; y que vino para quedarse en la obra de arquitectos como Paul Rudolph y Tadao Ando, como uno de los sistemas constructivos predilectos en tiempos de paz.

 

Para obtener superficies rugosas en un concreto a la vista, la empresa Euclid Chemical cuenta con un aditivo retardante superficial de fraguado, el cual se coloca sobre la superficie del concreto o en la formaleta. Estos compuestos retardan el fraguado con el fin de remover y lavar fácilmente la pasta del concreto. Para las superficies con acabados especiales y muy lisos es de suma importancia la calidad de la formaleta, el tipo de desmoldante o desencofrante a emplear y las características de la mezcla en estado fresco. Igualmente el tipo y grado de compactación del concreto influye en el acabado de este.

La exploración formal con bóvedas de cáscara y la audacia del material en su carácter estructural se complementaron con la piel expuesta u hormigón a la vista, en obras de mitad del siglo XX, como el Palacio de los Deportes de Pier Luigi Nervi, en Roma, que inspiró gimnasios y estadios en todo el mundo; y de final del siglo, como el Parque de Bomberos Vitra, de Zaha Hadid, en Alemania, así como en proyectos de gran envergadura como Brasilia, la nueva capital de Brasil, planificada por Lucio Costa con la sensual arquitectura de Oscar Niemeyer.

 

El concreto hoy

Es el material del futuro. Novedosas investigaciones en temas relacionados con la construcción sostenible han desarrollado aplicaciones, como los concretos con agregados reciclados, los porosos o permeables, los traslúcidos, los livianos y los de alto desempeño.

 

El hormigón reforzado con fibra de vidrio o GRC se destaca por la rapidez de construcción como cualidad dominante, junto al hecho de que es altamente moldeable, tanto que podría afirmarse que no existe más limitación que la imaginación del diseñador de cada pieza. Gracias a la consistencia pastosa y a lo toxotrópico de la matriz del GRC se pueden obtener, mediante diferentes técnicas de modelado, piezas que con otro tipo de materiales resultarían imposibles o demasiado costosas, mucho menos con la textura pétrea o cementosa que ofrece el GRC, sin que sean necesarios recubrimientos ni acabados.

 

Dada la fluidez de la mezcla húmeda y su altísima plasticidad, el microhormigón reforzado con fibra de vidrio puede copiar de manera fiel todo aquello que caracterice al molde, desde la textura más leve de su superficie, hasta retornos, aletas, salientes, entrantes, aleros, etc., lo que permite moldear piezas de gran sencillez o muy elaboradas.

 

Según la empresa Cemento progreso de Guatemala, los estándares y especificaciones del concreto, la formaleta o molde donde se coloca el concreto para garantizar la forma y textura del elemento, en conjunto con un adecuado proceso de colado y consolidación, son factores que influyen para garantizar una buena ejecución en obras de concreto expuesto. Así mismo, se debe controlar la colocación del refuerzo estructural si el elemento así lo requiere. Otro aspecto importante en la ejecución de obras de este tipo, es el desencofrado del elemento, ya que se debe de evitar el daño en la superficie expuesta, esto para facilitar los trabajos de tratamiento superficial. Si se quiere diferenciar el concreto arquitectónico de uno convencional, es necesario tratarlo como un acabado y especificar desde el inicio del proyecto las técnicas, materiales, dosificaciones y acabados que se quieren lograr. 

 

Ejemplos regionales

En el contexto histórico y urbano, las principales ciudades de los países centroamericanos y del Caribe han aportado valiosos ejemplos de edificaciones realizadas en concreto expuesto, que contribuyeron a definir el carácter de la arquitectura contemporánea en la región.

Así como los grandes maestros del Movimiento Moderno le mostraron al mundo el potencial del concreto expuesto, con obras monumentales para la época, como la Unidad Habitacional de Marsella de Le Corbusier, que definió el concepto actual de la vivienda colectiva; en Costa Rica, la obra que realizaron los arquitectos Edgar Vargas, Jorge Bertheau y Jorge Borbón a principios de la década de los 80, con la que se salvó la vista del costado norte del Teatro Nacional injertando en la tierra y bajo la Plaza de la Cultura, los Museos del Banco Central en varios niveles, con interiores en concreto expuesto, desde los encofrados de los entrepisos hasta la escalera principal. Casi simultáneamente se construyó el icónico edificio del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, con sus audaces voladizos que atentan contra las leyes de la gravedad y una rica variedad de texturas de hormigón a la vista, diseñado por el arquitecto Hernán Jiménez.

 

Le siguieron obras pequeñas como el ingenioso Teatro Shakespeare, que define una serie de estimulantes espacios en un lote sumamente difícil por sus limitaciones de área y topografía; y edificaciones grandes como el Hotel Radisson Europa. Ambos proyectos son del arquitecto Rolando Barahona.

 

En San José se encuentra el Edificio Numar, del arquitecto Álvaro Morales, construido casi en su totalidad con prefabricados de concreto expuesto, así como el Edificio OVNI, obra del arquitecto Álvaro Rojas.

 

Pero la monumentalidad de la construcción en concreto alcanzó su máxima expresión en Panamá. Los norteamericanos construyeron con concreto expuesto las esclusas, enormes presas de control del nivel de los océanos, y el edificio de la Administración del Canal. Los panameños han elevado la capital más alta de la región, con torres que alcanzan varias decenas de pisos, en una carrera que se inició con el Hotel Panamá, en la década de los 60 y cuenta con ejemplos como el Hotel Decapolis, con su enorme pared de concreto expuesto, y llegó a edificios de usos múltiples, como el Trump Tower, que con su forma de vela se yergue por encima de los 60 pisos.

 

Una característica del veloz sistema constructivo empleado por los panameños es el manejo de las losas de entrepiso postensado, con espesores de 20 cm, que permite colocar siete u ocho losas por cada losa de entrepiso que se coloca en Costa Rica. Comenta el arquitecto Juan Carlos Sáenz que en Panamá el hormigón a la vista se subordina al interior del edificio, debido a que los acabados dependen de una regular calidad de la mano de obra y por lo general las edificaciones están sometidas a condiciones ambientales de altísima humedad. Señala como excepción el pequeño edificio (entre 20 y 25 pisos) del Banco Cafetero, en el área bancaria, que “mantiene vigente su arquitectura con una plástica racional, pero con hábiles trazos ligados al entorno de su época”.

 

Pero el concreto expuesto no es el lenguaje exclusivo de las edificaciones públicas, pues también tiene su protagonismo en las viviendas, desde la Casa de la Cascada, el más famoso diseño del célebre arquitecto Frank Lloyd Wright, hasta destacados exponentes regionales, como las casas diseñadas por el arquitecto Rolando Barahona, entre las que sobresale la “casa de los hongos”, con sus estructuras fungiformes de concreto expuesto; las construidas por el arquitecto Víctor Cañas en la playa, cuyos atrevidos voladizos proyectan los espacios principales hacia el mar y la del “cilindro”, del arquitecto Fausto Calderón, que sin ofender el paisaje se yergue en medio de una colina sembrada de esbeltos árboles de jaúl, por mencionar algunos ejemplos.

 

Un exponente de esta tecnología es el edificio de la Universidad Nacional de Honduras.

 

Guatemala cuenta con varios ejemplos, entre los cuales el arquitecto Axel Paredes destaca el Complejo Margaritas de Seis Arquitectos, el Banco en la avenida Reforma, del arquitecto Antonio Prado; el edificio INFOM, la Municipalidad de Guatemala, de Pelayo Llarena Muruca, y la Biblioteca de la USAC.

 

En el campo del deporte, encontramos el Palacio de Los Deportes en República Dominicana; el Estadio de Futbol Oscar Quiteño, de Santa Ana, y el Gimnasio BKB Adolfo Pineda, en El Salvador, así como el recién inaugurado Estadio Nacional de Costa Rica.

 

En El Salvador, el arquitecto Edgar Avilés destaca las Aulas Elípticas UCA y el monumento a la Revolución, conocido como El Chulón; mientras que la arquitecta Sandra Gutiérrez menciona el Auditorio de la Escuela Nacional de Agricultura, de la arquitecta Erentrauth y su esposo Rolf Schoot, que fue originalmente de concreto expuesto, pero que lamentablemente fue pintado, un destino que también afectó al Gimnasio del Colegio St. Clare en Costa Rica, del arquitecto Diego Trejos. Otras edificaciones de concreto expuesto también han sufrido alteraciones, como el Templo Votivo del Sagrado Corazón de Jesús en San José, del arquitecto Raúl Goddard, cuyo exterior fue sisado y repellado, sin respetar la concepción del diseño original.

 

Las iglesias de hormigón a la vista han sido un tema recurrente en la región, con excelentes ejemplos, como la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, un diseño del arquitecto Alberto Linner, construida en 1969 en Costa Rica; la catedral de Managua, diseñada por el arquitecto Ricardo Legorreta, y en El Salvador, la iglesia del Rosario, cuyo proyecto estuvo a cargo del arquitecto Rubén Martínez, la iglesia del Externado, en San José, la iglesia de San Roque, que está sin concluir, y la Iglesia Santa Alicia, del arquitecto Carlos García, que está realizada parcialmente en concreto visto. En República Dominicana se destaca la catedral de la Virgen de Altagracia, en Salvaleón de Higüey, diseñada por los arquitectos André Dunover de Segonazc y Pierre Dupré, ganadores de un concurso internacional celebrado en 1947, que se empezó a construir en 1954 y se concluyó en 1978. La arquitecta Arlyn Morales también señala la catedral de la Inmaculada Concepción, diseñada por el arquitecto Erwin Cott.

 

La arquitecta Morales agrega a la lista de edificios construidos con concreto expuesto en República Dominicana los del campus de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en Santiago de los Caballeros, del arquitecto Francisco Camarena; el Banco Central de la República Dominicana, del arquitecto Rafael Calventi; el Corominas Pepín, de los arquitectos Leopoldo Franco y José Melles, cuya estética postmodernista es similar al Anexo de la CCSS y actual Ministerio de Turismo de Costa Rica; la sede del Banco Hipotecario Dominicano, del arquitecto Plácido Piña y la sede del Instituto Postal Dominicano, diseñada por los arquitectos Pedro Haché y Lil Guerrero. Entre las que el arquitecto Andy Avner considera sobresalientes se encuentran el edificio de las Oficinas Gubernamentales Juan Pablo Duarte, un diseño del arquitecto Pedro Borrell que fue inaugurado en 1974; el del Museo de Arte Moderno inaugurado en 1976, diseñado por el arquitecto José Miniño, con la colaboración de Antonio Cassasnovas; así como también el Faro a Colón, un proyecto del arquitecto inglés Joe Gleave, que data de 1931 y fue inaugurado en 1992, lo que demuestra la característica atemporal del concreto expuesto.

 

Textura y color

El concreto expuesto en ocasiones presenta variaciones de color o irregularidades superficiales causadas por contaminación.

 

La empresa Escosa cuenta con una metodología que garantiza la buena ejecución de estructuras de concreto a la vista, en los casos de superficies rugosas, ordinarias, cuidadas y especiales; mediante el uso de un concreto arquitectónico de 100 kg/cm cuadrado. En el agregado se toma en cuenta el color y el tamaño de los elementos, que pueden ser blancos o grises, dependiendo de la fuente. Para el concreto expuesto utiliza un acabado gris. El elemento de fachada lleva un concreto arquitectónico y otro estructural. Escosa cuenta con la certificación ISO 9000, controla la calidad de la materia prima y trabaja bajo estrictas especificaciones que evitan la contaminación orgánica.

 

En cuanto al color, los cambios pueden ser el producto de impurezas en los materiales que constituyen el concreto o contaminación con impurezas de los encofrados y en el proceso después de encofrar.

Las variaciones del tono gris del concreto se miden con una escala de siete grados, que corresponde a la del gris Kodak. Mientras que para apreciar la importancia de los vacíos, huecos, burbujas, etc., en los paramentos de concreto se usa como referencia una serie de siete fotografías del CIB, que permiten establecer comparaciones por similitud.

 

Al colocar el concreto en el encofrado, los agregados son repelidos cuando impactan en este, de manera desigual según su tamaño. En el proceso de consolidar el concreto se produce una sedimentación selectiva por acción de la gravedad, que lleva a la segregación y exudación de la pasta, con los defectos correspondientes en las superficies expuestas.

El aire atrapado entre el material y el encofrado, así como el agua que se moviliza en la solución de continuidad, dan origen a vacíos en la superficie expuesta del concreto.

 

Las diferencias de color en la superficie pueden producirse por variaciones en la absorción de las superficies del encofrado, por una segregación paralela a la superficie del hormigón, por efecto del impacto en el encofrado; por una segregación normal al plano de la superficie del concreto o a pérdidas de lechada a través de las juntas del encofrado.

En tanto que el cemento gris tradicional es aceptable para la producción de colores más oscuros, el cemento blanco amplía la gama de colores, pues permite incluir el blanco brillante, los tonos pasteles y las tonalidades resplandecientes.

 

Holcim, en El Salvador, recomienda los pasos que se deben seguir para ejecutar estructuras a la vista, que incluyen definir el tipo de concreto a utilizar, para que su desempeño sea el mejor, considerando el espesor de la estructura, la cuantía de hierro, etc. Luego se debe elegir la clase de formaleta que se utilizará para fundir la estructura y finalmente el tipo de desmoldante a utilizar en las formaletas. Para evitar que el concreto a la vista sufra alteraciones que modifiquen su apariencia con el transcurso del tiempo, existen varias alternativas y aplicaciones, como la utilización de hidrófugos, realizar limpiezas manuales con lijas muy finas, etc.

 

Algunos acabados de concreto incluyen agregados expuestos, texturas ligeras medianas y pesadas, impresiones con revestimiento de formas o estampado de patrones y superficies lisas.

Estos acabados se logran con diversas técnicas. Los revestimientos o forros para formas ya hechos ofrecen una gran diversidad de texturas, mientras que los hechos a la medida permiten una mayor creatividad. Entre los métodos de acabados químicos están los retardantes superficiales, grabados al ácido y los tintes de colores, mientras que los métodos mecánicos incluyen el lijado con chorro de agua, con abrasivos y el pulido.

 

Es conveniente que la distancia entre los motivos ornamentales responda a espaciados regulares, ya sean bajo relieves, dibujos, juntas de colado o huecos de los separadores del encofrado.

 

La superficie del concreto a la vista también puede sufrir cambios por heterogeneidad, debida a las pérdidas de cemento, variaciones de la granulometría o procedencia de los agregados, así como a la dispersión en la dosificación del agua y el cemento o el distinto grado o procedimiento del curado.

Las principales causas de los cambios en la textura se deben a los agentes naturales, como la irregular acción del soleamiento, la lluvia o el viento.

Las irregularidades superficiales son, en casi todos los casos, huecos o protuberancias. Corresponden al primer tipo las cavidades debidas a salientes en la superficie del encofrado, vacíos causados por burbujas de aire y los grupos de cavidades en forma de nidos de piedra, también conocidos como cangrejeras. Las del segundo tipo se deben a cavidades en la superficie del encofrado, fugas de lechada o mortero y a la formación de sales. También las producen la erosión, producto del movimiento de una burbuja de aire sobre el hormigón fresco y la segregación localizada.

 

Por falta de cuidado pueden presentarse lesiones, como la desconchada por adherencia al encofrado, fisuras de retracción y fisuración bajo carga. El deconstructivismo es una de las manifestaciones de la arquitectura contemporánea que promueve el uso de volúmenes con ángulos agudos, lo cual en el caso del concreto obliga a un trabajo cuidadoso a la hora de quitar el encofrado, para que no se desprendan trozos de concreto fraguado al retirar la formaleta.

 

Control de calidad

Por su naturaleza de material moldeable y heterogéneo, es difícil alcanzar la perfección de la superficie expuesta del concreto, que generalmente presenta calidades diferentes, lo que hace necesario establecer un sistema que permita definir niveles de calidad, para facilitar el entendimiento entre el propietario, el proyectista, los constructores y la inspección.


Cemex cuenta con procedimientos claramente establecidos para garantizar el mejor desempeño del concreto con acabado aparente. Estos procedimientos no son solo a nivel de diseño del producto, sino también, se realizan una serie de recomendaciones de ¨mejores prácticas al constructor ¨ para lograr los resultados esperados. Los niveles de calidad se definen internamente con una serie de ensayos y cumplimientos de parámetros en la materia prima que se utiliza en la producción, de acuerdo a los estándares y procedimientos del sistema de gestión de la calidad. Ya en la obra el nivel de calidad obtenido en los acabados, son medidos de acuerdo a las especificaciones del cliente, la experiencia y la apariencia estética lograda mediante una revisión de campo. Las tolerancias o defectos establecidos, varían según el cliente, tipo de obra, según la materia prima que se tenga en las plantas, su procedencia y las especificaciones.
Ejecutan pruebas preliminares de laboratorio y a nivel industrial, para definir con el cliente las condiciones probables de comportamiento y contar con su aprobación. Posteriormente, se da seguimiento de campo y laboratorio para comparar las condiciones a lo largo de los despachos que se realizan al cliente.


 

Como la apreciación del efecto estético de una superficie es definida por un observador, es razonable establecer diferentes exigencias de calidad, de acuerdo a la ubicación del paramento. De esta manera, la primera planta de un edificio será calificada de una manera más exigente que los niveles superiores y en estos debe ser posible distinguir los efectos que se puedan apreciar desde el interior, por las aberturas, de aquellos que solo se observan desde afuera.

 

En términos generales se reconoce la imposibilidad de construir elementos de concreto a la vista libres de defectos, por lo que se los consideran admisibles, según su magnitud y ubicación, en armonía con las especificaciones de la obra, en la cual conviene que el contratista cuente con personal capacitado para la tarea.

 

En las edificaciones con elementos de concreto a la vista, la carencia de especificaciones y de planos de detalle ocasiona deficiencias, más graves que en las obras en que se cuenta con estos elementos. Es recomendable determinar los colores del agregado y el cemento, la granulometría de los gruesos y finos, el comportamiento de la mezcla durante el llenado de los encofrados, el sistema de vaciado y consolidación, el método de acabado final y el sellador.

 

Es admisible ponderar las exigencias en razón de la complejidad de la estructura, pues la dificultad de llenar el encofrado, sea por el incremento de refuerzo de acero, por la geometría de los elementos o las formas inclinadas, afecta la ejecución del proyecto.

La clasificación de superficies más aceptada agrupa las diferencias en:

·                  Rugosas, para las cuales no se establecen especificaciones, pero se pueden, por ejemplo, establecer equivalencias con la aplicación de estuco.

·                  Ordinarias. Son aquellas en las que las superficies visibles no justifican gastos apreciables en su ejecución.

·                  Cuidadas, que se definen por especificaciones estrictas.

·                   Especiales, que por su elevado costo corresponden a obras donde el aspecto reviste una importancia esencial.

 

Se han propuesto valores admisibles para la calidad de la superficie en términos cuantitativos, pero su aplicación debe basarse en el criterio de evaluación general, de tal manera que se pueda apreciar la uniformidad del conjunto. En general, las tolerancias recomendadas para los tipos de concretos se refieren a las variaciones en la superficie y su coloración.

 

En superficies planas, las juntas entre los elementos deben ser rectilíneas y de ancho constante. La variación del ancho de la junta depende de la desviación de su borde efectivo con respecto a la recta de borde teórico.

 

Algunos de los defectos indeseables se deben a deformaciones, que pueden ser el resultado de una incorrecta alineación del encofrado, del encofrado bajo la carga del concreto fresco y de los elementos estructurales bajo carga.

 

En general, las especificaciones deben asegurar: la deformación límite del encofrado, la forma de sellar las uniones, el grado de absorción o impermeabilidad del encofrado, el tipo de aceites y emulsiones a utilizar, el control sobre el concreto en general, desde el transporte hasta el mezclado, la trabajabilidad, la segregación, la velocidad del vaciado y la uniformidad a cuidar; así como las condiciones de curado y los requerimientos de cubiertas para evitar polvo y manchas.

 

En la práctica internacional se utilizan paneles de referencia de 1 x 2 metros o de 50 x 50 centímetros, como modelos que facilitan establecer los niveles para la aceptación del concreto en obra.

 

Mantenimiento

El concreto a la vista puede sufrir alteraciones que con el transcurso del tiempo modifican su apariencia. En algunos casos es posible preverlas y adoptar en las etapas de selección del material y procedimiento constructivo medidas para minimizar el riesgo. En otros, se deben a factores externos difíciles de prever, como la modificación del tipo de usuario de la edificación o la introducción de nuevos elementos de contaminación ambiental.

 

Aditec S.A. ofrece una serie de aditivos que permiten lograr concretos con una mejor apariencia a la vista, además de generar una mejor resistencia, impermeabilidad e incluso protección al acero de refuerzo. Recomienda aplicar el Ashford Fórmula, un producto curador sin membrana, que actúa endurecedor y densificador superficial, sellador e inhibidor de polvo. El producto se aplica una sola vez y no necesita mantenimiento, salvo la limpieza superficial.

 

La impregnación con resinas, por ejemplo, puede contribuir a evitar las eflorescencias, que consisten en la aparición de una pátina blanca, constituida por hidróxido de calcio, sobre la superficie del material, que se origina en el fenómeno de disecación del concreto, el cual produce el traslado del hidróxido de cal formado al exterior o incluso puede ser causada por la difusión de la cal.

 

La superficie expuesta del concreto se puede manchar por múltiples razones. Algunas se deben a deficiencias en la composición, como cuando se utilizan agregados que contienen sulfuro de hierro, que se oxida con el aire. Pero las manchas más comunes, que se deben a la acción externa, pueden ser ocasionadas por diversos tipos de aceites y grasas, pinturas y otros agentes.

 

La suciedad, uno de los defectos más frecuentes y visibles de los paramentos de concreto, se debe a las partículas en suspensión en el aire que se depositan sobre el material de las fachadas. Esta acción se produce por sedimentación en las más gruesas y por acción capilar o electrostática, cuando su grosor es inferior al micrón. Ejemplos del primer caso son los polvos minerales y del segundo, los componentes del humo de la chimeneas.

 

La lluvia puede producir una acción de lavado sobre la superficie del concreto, que no será uniforme; por lo que generará modificaciones del color o marcará un reguero.

Para eliminar las manchas del concreto a la vista existen tres soluciones: la limpieza, que elimina la materia extraña; la decoloración, que vuelve invisible a la materia extraña, o recubrirla con maquillaje.

 

Para proteger al concreto de la suciedad se requiere efectuar una limpieza periódica, de manera similar a la que se realiza en estructuras de otro tipo de materiales. Entre los métodos más comunes están el rociado con agua, que se utiliza generalmente para eliminar los depósitos de polvo, con el aporte de chorro a presión y el uso de cepillos de cerdas, así como el soplado de arena a presión en seco o el soplado de arena húmeda a presión, pero estas dos últimas técnicas no se deben aplicar en el caso de agregados gruesos expuestos o en concreto con detalles, porque existe riesgo de deterioro. La limpieza química constituye el método más eficaz, pero se requiere de una cuidadosa selección del agente limpiador.

 

En conclusión, un material tan rico y versátil como el concreto reforzado y a la vista, que nos ofrece el fundamento del sistema óseo en su estructura, la fuerte musculatura de su cerramiento formal y la expresiva piel desnuda en su acabado expuesto, posee un potencial ilimitado, para continuar haciendo importantes contribuciones concretas a la arquitectura de la región.

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