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La fuerza expresiva del hormigón a la vista juega un
papel protagónico en los edificios de un gran número de ciudades en el mundo, y
la región de América Central y el Caribe no son la excepción.
Por: Arq. Kathy MacDonald
Existe un material con el que es posible lograr desde formas sencillas
hasta configuraciones complejas, que puede lucir grácil y liviano pero también
se presta para volumetrías masivas de carácter pétreo, que es moldeable para
delinear curvas y volúmenes sinuosos, sin renunciar a la construcción de
carácter rígida, propia de geometrías regulares, que puede crear ángulos
ortogonales o variaciones de dirección en los planos, que incorpora el
cerramiento, la estructura y el acabado; que sirve para construir muros,
paredes, cubiertas, entrepisos y elementos escultóricos; que puede ser usado en
edificios públicos y privados, grandes y pequeños; que tiene la facultad de
presentar una superficie sobria y libre de ornamentos, aunque también puede
ornamentarse con el mismo material; que sin aplicaciones externas puede cambiar
su color o variar su textura y libera al usuario de la obligación de pintar
cada año sin perder su buen aspecto.
Nos referimos al concreto expuesto, que ofrece todas estas
posibilidades y más, porque es un material que puede fabricarse en casi
cualquier lugar del mundo, lo que lo convierte en una solución universal y
además tiene propiedades estructurales que permiten grandes luces horizontales,
como en los puentes de gran envergadura, así como considerables alturas en
rascacielos, con la ventaja adicional de no requerir acabados externos, lo que
facilita la construcción y el mantenimiento, con admirables resultados
estéticos.
Es también un material con tres aspectos. El sólido, constituido por
los agregados y el cemento, actúa de diferente forma. En el material grueso
predomina la acción de pesantes, mientras que el cemento y los agregados muy
finos tienen una actividad superficial. En el aspecto líquido, el agua, indispensable
para la trabajabilidad y la hidratación del cemento, discurre por los capilares
y modifica la situación del concreto. Finalmente, en el plano gaseoso, el aire
afecta la resistencia del material.
A escala micro, los diferentes compuestos de hidratación del cemento
contribuyen con distintas tonalidades a la apariencia del material. La arena
fina, que como todo agregado está formada por partículas de diferente
mineralogía, puede aportar por esta razón variaciones apreciables en la
coloración.
El agua es el componente del concreto que entra en contacto con el
cemento, para proporcionarle propiedades de fraguado y endurecimiento, con el
fin de formar un sólido compacto con los agregados. El proceso de hidratación
desencadena una serie de reacciones que terminan entregando al material sus
propiedades físicas y mecánicas.
Saga del concreto
El origen del cemento es milenario y a través del tiempo se ha
perfeccionado su uso. Algunas de las grandes obras de vivienda e
infraestructura, que pertenecen a los momentos más relevantes de la historia
del ser humano, se construyeron con este material, que fue un verdadero motor
del desarrollo de la humanidad.
Los elementos más antiguos de los que se tiene conocimiento sobre el
uso de mezclas cementantes datan de los años 7000 a 6000 a. de C., pues en
Israel y la antigua Yugoslavia se encontraron vestigios de los primeros pisos
de concreto realizados a partir de calizas calcinadas.
Posteriormente, cerca del año 2500 a. de C., se emplearon mezclas de
calizas y yesos calcinados para pegar los grandes bloques de piedra de las
pirámides de Giza en Egipto y años después estas mezclas comenzaron a ser
utilizadas como un material estructural.
En el Mediterráneo occidental, cerca del año 500 a. de C., los griegos
adoptaron el arte de hacer concreto y más tarde, en el año 300 a. de C., los
romanos copiaron algunas técnicas para construir varias de sus obras, entre
ellas el Foro Romano. Durante el siglo 11 a. de C., en Puzzoli, se mezcló
caliza calcinada con finas arenas de origen volcánico, lo que originó el
cemento puzolánico. Esta mezcla fue empleada en la construcción del Teatro de
Pompeya, en el año 75 a. de C.
Posteriormente, utilizando rocas de origen volcánico como agregado
liviano y jarrones de barro incrustados para aligerar el concreto, se construyó
el Coliseo Romano y el domo del Panteón, con casi 50 metros de diámetro.
Con la caída del Imperio Romano, el uso del concreto desapareció y fue
recuperado por los ingleses, pasada la mitad del segundo milenio de la era
común. Su protagonismo en la construcción creció luego de la Revolución
Industrial y se impuso como uno de los materiales predilectos en la era
moderna, por su versatilidad y la facilidad de acceso a sus componentes en casi
cualquier lugar del mundo, hasta llegar a ser una de las soluciones
constructivas más usadas en la actualidad.
En 1837, el inglés JB White construyó una casa completamente de
hormigón y en 1856, el industrial francés Francois Coignet patentó las barras
de tracción de hierro, que envueltas en una masa de cemento, marcaron el
comienzo de la construcción con concreto reforzado, en la que el cemento
envuelve al hierro como la musculatura al esqueleto, y a su vez el hormigón
protege al hierro del fuego que lo puede debilitar.
La capacidad del concreto para realizar los esfuerzos de compresión,
que se refuerza con la que tiene el hierro para los de tensión, logra la
distribución de fuerzas de tracción y presión dentro del hormigón, lo que lo
hace uno de los materiales más resistentes. Con él se han construido puentes de
amplias luces, rascacielos de gran altura, diversos sistemas prefabricados y
urbanizaciones completas.
El Movimiento Moderno impuso la estructura desnuda, con fachadas
despojadas de todo ornamento y la primacía del concepto funcional. Una
arquitectura tan austera en los detalles pero tan rica en el manejo volumétrico
y espacial exigió una sensibilidad especial en el diseño. Partiendo de estos
elementos, Le Corbusier intensificó la búsqueda de soluciones arquitectónicas expresivas
y prefirió trabajar con el hormigón grueso y basto del encofrado, al que le
atribuyó la dignidad de “un rostro cubierto de arrugas”. También Louis Khan
trabajó casi exclusivamente con hormigón.
Las utopías que inspiraron a los arquitectos europeos en la época de
la I Guerra Mundial se concretaron con el Expresionismo, que dio origen a una
creatividad sin precedentes en el hormigón, con arquitectos como Erick
Mendelsohn, que marcaron la pauta para las grandes obras del Neo-expresionismo,
como la Terminal TWA del Aeropuerto JF Kennedy, de Eero Saarinen y el Teatro de
la Ópera de Sidney, de Jorn Utzon.
El hormigón a la vista o concreto expuesto es un legado de la II
Guerra Mundial, que definió el acabado de la superficie edilicia en toscos
volúmenes brutalistas, sin complicadas aplicaciones ni altos costos de
mantenimiento; y que vino para quedarse en la obra de arquitectos como Paul
Rudolph y Tadao Ando, como uno de los sistemas constructivos predilectos en
tiempos de paz.
Para obtener superficies rugosas en un concreto a la vista, la empresa
Euclid Chemical cuenta con un aditivo retardante superficial de fraguado, el
cual se coloca sobre la superficie del concreto o en la formaleta. Estos compuestos
retardan el fraguado con el fin de remover y lavar fácilmente la pasta del
concreto. Para las superficies con acabados especiales y muy lisos es de suma
importancia la calidad de la formaleta, el tipo de desmoldante o desencofrante
a emplear y las características de la mezcla en estado fresco. Igualmente el
tipo y grado de compactación del concreto influye en el acabado de este.
La exploración formal con bóvedas de cáscara y la audacia del material
en su carácter estructural se complementaron con la piel expuesta u hormigón a
la vista, en obras de mitad del siglo XX, como el Palacio de los Deportes de
Pier Luigi Nervi, en Roma, que inspiró gimnasios y estadios en todo el mundo; y
de final del siglo, como el Parque de Bomberos Vitra, de Zaha Hadid, en
Alemania, así como en proyectos de gran envergadura como Brasilia, la nueva
capital de Brasil, planificada por Lucio Costa con la sensual arquitectura de
Oscar Niemeyer.
El concreto hoy
Es el material del futuro. Novedosas investigaciones en temas
relacionados con la construcción sostenible han desarrollado aplicaciones, como
los concretos con agregados reciclados, los porosos o permeables, los
traslúcidos, los livianos y los de alto desempeño.
El hormigón reforzado con fibra de vidrio o GRC se destaca por la
rapidez de construcción como cualidad dominante, junto al hecho de que es
altamente moldeable, tanto que podría afirmarse que no existe más limitación
que la imaginación del diseñador de cada pieza. Gracias a la consistencia
pastosa y a lo toxotrópico de la matriz del GRC se pueden obtener, mediante diferentes
técnicas de modelado, piezas que con otro tipo de materiales resultarían
imposibles o demasiado costosas, mucho menos con la textura pétrea o cementosa
que ofrece el GRC, sin que sean necesarios recubrimientos ni acabados.
Dada la fluidez de la mezcla húmeda y su altísima plasticidad, el
microhormigón reforzado con fibra de vidrio puede copiar de manera fiel todo
aquello que caracterice al molde, desde la textura más leve de su superficie,
hasta retornos, aletas, salientes, entrantes, aleros, etc., lo que permite
moldear piezas de gran sencillez o muy elaboradas.
Según la empresa Cemento progreso de Guatemala, los estándares y
especificaciones del concreto, la formaleta o molde donde se coloca el concreto
para garantizar la forma y textura del elemento, en conjunto con un adecuado
proceso de colado y consolidación, son factores que influyen para garantizar
una buena ejecución en obras de concreto expuesto. Así mismo, se debe controlar
la colocación del refuerzo estructural si el elemento así lo requiere. Otro
aspecto importante en la ejecución de obras de este tipo, es el desencofrado
del elemento, ya que se debe de evitar el daño en la superficie expuesta, esto
para facilitar los trabajos de tratamiento superficial. Si se quiere
diferenciar el concreto arquitectónico de uno convencional, es necesario
tratarlo como un acabado y especificar desde el inicio del proyecto las
técnicas, materiales, dosificaciones y acabados que se quieren lograr.
Ejemplos regionales
En el contexto histórico y urbano, las principales ciudades de los
países centroamericanos y del Caribe han aportado valiosos ejemplos de
edificaciones realizadas en concreto expuesto, que contribuyeron a definir el
carácter de la arquitectura contemporánea en la región.
Así como los grandes maestros del Movimiento Moderno le mostraron al
mundo el potencial del concreto expuesto, con obras monumentales para la época,
como la Unidad Habitacional de Marsella de Le Corbusier, que definió el
concepto actual de la vivienda colectiva; en Costa Rica, la obra que realizaron
los arquitectos Edgar Vargas, Jorge Bertheau y Jorge Borbón a principios de la
década de los 80, con la que se salvó la vista del costado norte del Teatro
Nacional injertando en la tierra y bajo la Plaza de la Cultura, los Museos del
Banco Central en varios niveles, con interiores en concreto expuesto, desde los
encofrados de los entrepisos hasta la escalera principal. Casi simultáneamente
se construyó el icónico edificio del Colegio Federado de Ingenieros y
Arquitectos, con sus audaces voladizos que atentan contra las leyes de la
gravedad y una rica variedad de texturas de hormigón a la vista, diseñado por
el arquitecto Hernán Jiménez.
Le siguieron obras pequeñas como el ingenioso Teatro Shakespeare, que
define una serie de estimulantes espacios en un lote sumamente difícil por sus
limitaciones de área y topografía; y edificaciones grandes como el Hotel
Radisson Europa. Ambos proyectos son del arquitecto Rolando Barahona.
En San José se encuentra el Edificio Numar, del arquitecto Álvaro
Morales, construido casi en su totalidad con prefabricados de concreto
expuesto, así como el Edificio OVNI, obra del arquitecto Álvaro Rojas.
Pero la monumentalidad de la construcción en concreto alcanzó su
máxima expresión en Panamá. Los norteamericanos construyeron con concreto
expuesto las esclusas, enormes presas de control del nivel de los océanos, y el
edificio de la Administración del Canal. Los panameños han elevado la capital
más alta de la región, con torres que alcanzan varias decenas de pisos, en una
carrera que se inició con el Hotel Panamá, en la década de los 60 y cuenta con
ejemplos como el Hotel Decapolis, con su enorme pared de concreto expuesto, y
llegó a edificios de usos múltiples, como el Trump Tower, que con su forma de
vela se yergue por encima de los 60 pisos.
Una característica del veloz sistema constructivo empleado por los
panameños es el manejo de las losas de entrepiso postensado, con espesores de
20 cm, que permite colocar siete u ocho losas por cada losa de entrepiso que se
coloca en Costa Rica. Comenta el arquitecto Juan Carlos Sáenz que en Panamá el
hormigón a la vista se subordina al interior del edificio, debido a que los
acabados dependen de una regular calidad de la mano de obra y por lo general
las edificaciones están sometidas a condiciones ambientales de altísima
humedad. Señala como excepción el pequeño edificio (entre 20 y 25 pisos) del
Banco Cafetero, en el área bancaria, que “mantiene vigente su arquitectura con
una plástica racional, pero con hábiles trazos ligados al entorno de su época”.
Pero el concreto expuesto no es el lenguaje exclusivo de las
edificaciones públicas, pues también tiene su protagonismo en las viviendas,
desde la Casa de la Cascada, el más famoso diseño del célebre arquitecto Frank
Lloyd Wright, hasta destacados exponentes regionales, como las casas diseñadas
por el arquitecto Rolando Barahona, entre las que sobresale la “casa de los
hongos”, con sus estructuras fungiformes de concreto expuesto; las construidas
por el arquitecto Víctor Cañas en la playa, cuyos atrevidos voladizos proyectan
los espacios principales hacia el mar y la del “cilindro”, del arquitecto
Fausto Calderón, que sin ofender el paisaje se yergue en medio de una colina
sembrada de esbeltos árboles de jaúl, por mencionar algunos ejemplos.
Un exponente de esta tecnología es el edificio de la Universidad
Nacional de Honduras.
Guatemala cuenta con varios ejemplos, entre los cuales el arquitecto
Axel Paredes destaca el Complejo Margaritas de Seis Arquitectos, el Banco en la
avenida Reforma, del arquitecto Antonio Prado; el edificio INFOM, la
Municipalidad de Guatemala, de Pelayo Llarena Muruca, y la Biblioteca de la
USAC.
En el campo del deporte, encontramos el Palacio de Los Deportes en
República Dominicana; el Estadio de Futbol Oscar Quiteño, de Santa Ana, y el
Gimnasio BKB Adolfo Pineda, en El Salvador, así como el recién inaugurado
Estadio Nacional de Costa Rica.
En El Salvador, el arquitecto Edgar Avilés destaca las Aulas Elípticas
UCA y el monumento a la Revolución, conocido como El Chulón; mientras que la
arquitecta Sandra Gutiérrez menciona el Auditorio de la Escuela Nacional de
Agricultura, de la arquitecta Erentrauth y su esposo Rolf Schoot, que fue
originalmente de concreto expuesto, pero que lamentablemente fue pintado, un
destino que también afectó al Gimnasio del Colegio St. Clare en Costa Rica, del
arquitecto Diego Trejos. Otras edificaciones de concreto expuesto también han
sufrido alteraciones, como el Templo Votivo del Sagrado Corazón de Jesús en San
José, del arquitecto Raúl Goddard, cuyo exterior fue sisado y repellado, sin
respetar la concepción del diseño original.
Las iglesias de hormigón a la vista han sido un tema recurrente en la
región, con excelentes ejemplos, como la iglesia de Nuestra Señora de Fátima,
un diseño del arquitecto Alberto Linner, construida en 1969 en Costa Rica; la
catedral de Managua, diseñada por el arquitecto Ricardo Legorreta, y en El
Salvador, la iglesia del Rosario, cuyo proyecto estuvo a cargo del arquitecto
Rubén Martínez, la iglesia del Externado, en San José, la iglesia de San Roque,
que está sin concluir, y la Iglesia Santa Alicia, del arquitecto Carlos García,
que está realizada parcialmente en concreto visto. En República Dominicana se
destaca la catedral de la Virgen de Altagracia, en Salvaleón de Higüey,
diseñada por los arquitectos André Dunover de Segonazc y Pierre Dupré,
ganadores de un concurso internacional celebrado en 1947, que se empezó a
construir en 1954 y se concluyó en 1978. La arquitecta Arlyn Morales también
señala la catedral de la Inmaculada Concepción, diseñada por el arquitecto
Erwin Cott.
La arquitecta Morales agrega a la lista de edificios construidos con
concreto expuesto en República Dominicana los del campus de la Pontificia
Universidad Católica Madre y Maestra, en Santiago de los Caballeros, del
arquitecto Francisco Camarena; el Banco Central de la República Dominicana, del
arquitecto Rafael Calventi; el Corominas Pepín, de los arquitectos Leopoldo
Franco y José Melles, cuya estética postmodernista es similar al Anexo de la
CCSS y actual Ministerio de Turismo de Costa Rica; la sede del Banco
Hipotecario Dominicano, del arquitecto Plácido Piña y la sede del Instituto
Postal Dominicano, diseñada por los arquitectos Pedro Haché y Lil Guerrero. Entre
las que el arquitecto Andy Avner considera sobresalientes se encuentran el
edificio de las Oficinas Gubernamentales Juan Pablo Duarte, un diseño del
arquitecto Pedro Borrell que fue inaugurado en 1974; el del Museo de Arte
Moderno inaugurado en 1976, diseñado por el arquitecto José Miniño, con la
colaboración de Antonio Cassasnovas; así como también el Faro a Colón, un
proyecto del arquitecto inglés Joe Gleave, que data de 1931 y fue inaugurado en
1992, lo que demuestra la característica atemporal del concreto expuesto.
Textura y color
El concreto expuesto en ocasiones presenta variaciones de color o
irregularidades superficiales causadas por contaminación.
La
empresa Escosa cuenta con una metodología que garantiza la buena ejecución de
estructuras de concreto a la vista, en los casos de superficies rugosas,
ordinarias, cuidadas y especiales; mediante el uso de un concreto
arquitectónico de 100 kg/cm cuadrado. En el agregado se toma en cuenta el color
y el tamaño de los elementos, que pueden ser blancos o grises, dependiendo de
la fuente. Para el concreto expuesto utiliza un acabado gris. El elemento de
fachada lleva un concreto arquitectónico y otro estructural. Escosa cuenta con
la certificación ISO 9000, controla la calidad de la materia prima y trabaja
bajo estrictas especificaciones que evitan la contaminación orgánica.
En cuanto al color, los cambios pueden ser el producto de impurezas en
los materiales que constituyen el concreto o contaminación con impurezas de los
encofrados y en el proceso después de encofrar.
Las variaciones del tono gris del concreto se miden con una escala de
siete grados, que corresponde a la del gris Kodak. Mientras que para apreciar
la importancia de los vacíos, huecos, burbujas, etc., en los paramentos de
concreto se usa como referencia una serie de siete fotografías del CIB, que
permiten establecer comparaciones por similitud.
Al colocar el concreto en el encofrado, los agregados son repelidos
cuando impactan en este, de manera desigual según su tamaño. En el proceso de consolidar
el concreto se produce una sedimentación selectiva por acción de la gravedad,
que lleva a la segregación y exudación de la pasta, con los defectos
correspondientes en las superficies expuestas.
El aire atrapado entre el material y el encofrado, así como el agua
que se moviliza en la solución de continuidad, dan origen a vacíos en la
superficie expuesta del concreto.
Las diferencias de color en la superficie pueden producirse por
variaciones en la absorción de las superficies del encofrado, por una
segregación paralela a la superficie del hormigón, por efecto del impacto en el
encofrado; por una segregación normal al plano de la superficie del concreto o
a pérdidas de lechada a través de las juntas del encofrado.
En tanto que el cemento gris tradicional es aceptable para la
producción de colores más oscuros, el cemento blanco amplía la gama de colores,
pues permite incluir el blanco brillante, los tonos pasteles y las tonalidades
resplandecientes.
Holcim,
en El Salvador, recomienda los pasos que se deben seguir para ejecutar
estructuras a la vista, que incluyen definir el tipo de concreto a utilizar,
para que su desempeño sea el mejor, considerando el espesor de la estructura,
la cuantía de hierro, etc. Luego se debe elegir la clase de formaleta que se utilizará
para fundir la estructura y finalmente el tipo de desmoldante a utilizar en las
formaletas. Para evitar que el concreto a la vista sufra alteraciones que
modifiquen su apariencia con el transcurso del tiempo, existen varias
alternativas y aplicaciones, como la utilización de hidrófugos, realizar limpiezas
manuales con lijas muy finas, etc.
Algunos acabados de concreto incluyen agregados expuestos, texturas
ligeras medianas y pesadas, impresiones con revestimiento de formas o estampado
de patrones y superficies lisas.
Estos acabados se logran con diversas técnicas. Los revestimientos o
forros para formas ya hechos ofrecen una gran diversidad de texturas, mientras
que los hechos a la medida permiten una mayor creatividad. Entre los métodos de
acabados químicos están los retardantes superficiales, grabados al ácido y los
tintes de colores, mientras que los métodos mecánicos incluyen el lijado con
chorro de agua, con abrasivos y el pulido.
Es conveniente que la distancia entre los motivos ornamentales
responda a espaciados regulares, ya sean bajo relieves, dibujos, juntas de
colado o huecos de los separadores del encofrado.
La superficie del concreto a la vista también puede sufrir cambios por
heterogeneidad, debida a las pérdidas de cemento, variaciones de la
granulometría o procedencia de los agregados, así como a la dispersión en la
dosificación del agua y el cemento o el distinto grado o procedimiento del
curado.
Las principales causas de los cambios en la textura se deben a los
agentes naturales, como la irregular acción del soleamiento, la lluvia o el
viento.
Las irregularidades superficiales son, en casi todos los casos, huecos
o protuberancias. Corresponden al primer tipo las cavidades debidas a salientes
en la superficie del encofrado, vacíos causados por burbujas de aire y los
grupos de cavidades en forma de nidos de piedra, también conocidos como
cangrejeras. Las del segundo tipo se deben a cavidades en la superficie del
encofrado, fugas de lechada o mortero y a la formación de sales. También las
producen la erosión, producto del movimiento de una burbuja de aire sobre el
hormigón fresco y la segregación localizada.
Por falta de cuidado pueden presentarse lesiones, como la desconchada
por adherencia al encofrado, fisuras de retracción y fisuración bajo carga. El
deconstructivismo es una de las manifestaciones de la arquitectura
contemporánea que promueve el uso de volúmenes con ángulos agudos, lo cual en
el caso del concreto obliga a un trabajo cuidadoso a la hora de quitar el
encofrado, para que no se desprendan trozos de concreto fraguado al retirar la
formaleta.
Control de calidad
Por su naturaleza de material moldeable y heterogéneo, es difícil
alcanzar la perfección de la superficie expuesta del concreto, que generalmente
presenta calidades diferentes, lo que hace necesario establecer un sistema que
permita definir niveles de calidad, para facilitar el entendimiento entre el
propietario, el proyectista, los constructores y la inspección.
Cemex cuenta con procedimientos claramente establecidos
para garantizar el mejor desempeño del concreto con acabado aparente. Estos
procedimientos no son solo a nivel de diseño del producto, sino también, se
realizan una serie de recomendaciones de ¨mejores prácticas al constructor ¨
para lograr los resultados esperados. Los niveles de calidad se definen
internamente con una serie de ensayos y cumplimientos de parámetros en la
materia prima que se utiliza en la producción, de acuerdo a los estándares y
procedimientos del sistema de gestión de la calidad. Ya en la obra el nivel de
calidad obtenido en los acabados, son medidos de acuerdo a las especificaciones
del cliente, la experiencia y la apariencia estética lograda mediante una
revisión de campo. Las tolerancias o defectos establecidos, varían según el
cliente, tipo de obra, según la materia prima que se tenga en las plantas, su
procedencia y las especificaciones.
Ejecutan pruebas preliminares de laboratorio y a nivel industrial, para definir
con el cliente las condiciones probables de comportamiento y contar con su
aprobación. Posteriormente, se da seguimiento de campo y laboratorio para
comparar las condiciones a lo largo de los despachos que se realizan al
cliente.
Como la apreciación del efecto estético de una superficie es definida
por un observador, es razonable establecer diferentes exigencias de calidad, de
acuerdo a la ubicación del paramento. De esta manera, la primera planta de un
edificio será calificada de una manera más exigente que los niveles superiores
y en estos debe ser posible distinguir los efectos que se puedan apreciar desde
el interior, por las aberturas, de aquellos que solo se observan desde afuera.
En términos generales se reconoce la imposibilidad de construir
elementos de concreto a la vista libres de defectos, por lo que se los
consideran admisibles, según su magnitud y ubicación, en armonía con las
especificaciones de la obra, en la cual conviene que el contratista cuente con
personal capacitado para la tarea.
En las edificaciones con elementos de concreto a la vista, la carencia
de especificaciones y de planos de detalle ocasiona deficiencias, más graves
que en las obras en que se cuenta con estos elementos. Es recomendable
determinar los colores del agregado y el cemento, la granulometría de los
gruesos y finos, el comportamiento de la mezcla durante el llenado de los
encofrados, el sistema de vaciado y consolidación, el método de acabado final y
el sellador.
Es admisible ponderar las exigencias en razón de la complejidad de la
estructura, pues la dificultad de llenar el encofrado, sea por el incremento de
refuerzo de acero, por la geometría de los elementos o las formas inclinadas,
afecta la ejecución del proyecto.
La clasificación de superficies más aceptada agrupa las diferencias
en:
· Rugosas, para las cuales no se
establecen especificaciones, pero se pueden, por ejemplo, establecer
equivalencias con la aplicación de estuco.
· Ordinarias. Son aquellas en las
que las superficies visibles no justifican gastos apreciables en su ejecución.
· Cuidadas, que se definen por
especificaciones estrictas.
· Especiales, que por su elevado
costo corresponden a obras donde el aspecto reviste una importancia esencial.
Se han propuesto valores admisibles para la calidad de la superficie
en términos cuantitativos, pero su aplicación debe basarse en el criterio de
evaluación general, de tal manera que se pueda apreciar la uniformidad del
conjunto. En general, las tolerancias recomendadas para los tipos de concretos
se refieren a las variaciones en la superficie y su coloración.
En superficies planas, las juntas entre los elementos deben ser
rectilíneas y de ancho constante. La variación del ancho de la junta depende de
la desviación de su borde efectivo con respecto a la recta de borde teórico.
Algunos de los defectos indeseables se deben a deformaciones, que
pueden ser el resultado de una incorrecta alineación del encofrado, del
encofrado bajo la carga del concreto fresco y de los elementos estructurales
bajo carga.
En general, las especificaciones deben asegurar: la deformación límite
del encofrado, la forma de sellar las uniones, el grado de absorción o
impermeabilidad del encofrado, el tipo de aceites y emulsiones a utilizar, el
control sobre el concreto en general, desde el transporte hasta el mezclado, la
trabajabilidad, la segregación, la velocidad del vaciado y la uniformidad a
cuidar; así como las condiciones de curado y los requerimientos de cubiertas
para evitar polvo y manchas.
En la práctica internacional se utilizan paneles de referencia de 1 x
2 metros o de 50 x 50 centímetros, como modelos que facilitan establecer los
niveles para la aceptación del concreto en obra.
Mantenimiento
El concreto a la vista puede sufrir alteraciones que con el transcurso
del tiempo modifican su apariencia. En algunos casos es posible preverlas y
adoptar en las etapas de selección del material y procedimiento constructivo
medidas para minimizar el riesgo. En otros, se deben a factores externos
difíciles de prever, como la modificación del tipo de usuario de la edificación
o la introducción de nuevos elementos de contaminación ambiental.
Aditec
S.A. ofrece una serie de aditivos que permiten lograr concretos con una mejor
apariencia a la vista, además de generar una mejor resistencia, impermeabilidad
e incluso protección al acero de refuerzo. Recomienda aplicar el Ashford
Fórmula, un producto curador sin membrana, que actúa endurecedor y densificador
superficial, sellador e inhibidor de polvo. El producto se aplica una sola vez
y no necesita mantenimiento, salvo la limpieza superficial.
La impregnación con resinas, por ejemplo, puede contribuir a evitar
las eflorescencias, que consisten en la aparición de una pátina blanca,
constituida por hidróxido de calcio, sobre la superficie del material, que se
origina en el fenómeno de disecación del concreto, el cual produce el traslado
del hidróxido de cal formado al exterior o incluso puede ser causada por la
difusión de la cal.
La superficie expuesta del concreto se puede manchar por múltiples
razones. Algunas se deben a deficiencias en la composición, como cuando se
utilizan agregados que contienen sulfuro de hierro, que se oxida con el aire.
Pero las manchas más comunes, que se deben a la acción externa, pueden ser
ocasionadas por diversos tipos de aceites y grasas, pinturas y otros agentes.
La suciedad, uno de los defectos más frecuentes y visibles de los
paramentos de concreto, se debe a las partículas en suspensión en el aire que
se depositan sobre el material de las fachadas. Esta acción se produce por
sedimentación en las más gruesas y por acción capilar o electrostática, cuando
su grosor es inferior al micrón. Ejemplos del primer caso son los polvos
minerales y del segundo, los componentes del humo de la chimeneas.
La lluvia puede producir una acción de lavado sobre la superficie del
concreto, que no será uniforme; por lo que generará modificaciones del color o
marcará un reguero.
Para eliminar las manchas del concreto a la vista existen tres
soluciones: la limpieza, que elimina la materia extraña; la decoloración, que
vuelve invisible a la materia extraña, o recubrirla con maquillaje.
Para proteger al concreto de la suciedad se requiere efectuar una
limpieza periódica, de manera similar a la que se realiza en estructuras de
otro tipo de materiales. Entre los métodos más comunes están el rociado con
agua, que se utiliza generalmente para eliminar los depósitos de polvo, con el
aporte de chorro a presión y el uso de cepillos de cerdas, así como el soplado
de arena a presión en seco o el soplado de arena húmeda a presión, pero estas
dos últimas técnicas no se deben aplicar en el caso de agregados gruesos
expuestos o en concreto con detalles, porque existe riesgo de deterioro. La
limpieza química constituye el método más eficaz, pero se requiere de una
cuidadosa selección del agente limpiador.
En conclusión, un material tan rico y versátil como el concreto
reforzado y a la vista, que nos ofrece el fundamento del sistema óseo en su
estructura, la fuerte musculatura de su cerramiento formal y la expresiva piel
desnuda en su acabado expuesto, posee un potencial ilimitado, para continuar
haciendo importantes contribuciones concretas a la arquitectura de la región.
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